[I]

El 23 de Octubre del año 2001, Apple presentó el primer reproductor de audio digital iPod, un dispositivo de 5GB de memoria con capacidad para 100 canciones. En su introducción, su batería había sido diseñada para que durara sólo 18 meses, suficiente tiempo para que los consumidores lo reemplazaran por el próximo modelo fabricado por la empresa. Después de las quejas de los usuarios, Apple anunció oficialmente una política de reemplazo y una extensión de la garantía.

El concepto de obsolescencia programada ya está extendido de tal forma que quedan pocas cosas que no tengan una vida útil planificada. El mercado sigue un proceso perverso en el que, tras un período de tiempo calculado de antemano en la fase de diseño, los objetos se tornan inútiles o inservibles, y hay que comprar otro nuevo que lo sustituya. Esto refuerza una sociedad sumida a un control constante, en el sentido panóptico de Foucault, entendiéndolo como “una forma que se ejerce sobre los individuos a la manera de vigilancia individual y continua, como control de castigo y recompensa y como corrección, es decir, como método de formación y transformación de los individuos en función de ciertas normas1Foucault, Michel. La verdad y las formas jurídicas (Cap. V), Editorial Gedisa, España 2017 . El mercantilismo y la rapidez con la que cambiamos nuestros hábitos y costumbres, han derivado en una búsqueda continua de generar ingresos, debido a la (falsa) necesidad de realizar compras constantemente. No se crean productos donde prima la calidad, sino que se busca el lucro económico (la mayoría de las veces ni siquiera se busca cumplir las necesidades de los consumidores). Todo esto sin plantear las repercusiones medioambientales ni las consecuencias desde el punto de vista de la generación de residuos. El progreso se mide en términos de innovación constante, en una eterna actualización de nuestro sistema operativo, haciendo que la sociedad funcione como una realidad donde la cadena no puede detenerse. La tendencia a la transformación continua genera un conflicto con el ámbito conservacionista: ¿si cada día cambio de personalidad, he llegado a ser en algún momento de alguna manera?

Esto ha derivado en que actualmente hay una ausencia de un canon de belleza o un estilo. Vivimos en un momento en el que resulta fundamental volver al ya clásico principio de incertidumbre, considerando una forma de comportarse ante un panorama que se nos presenta como inmediatamente cambiante: no sabemos cuánto van a durar nuestros objetivos, por lo que no invertimos demasiado tiempo en ellos. No buscamos algo duradero, buscamos circunstancias que precisamente nos aporten motivos para renovarlas. Vivimos en un entorno tetrabrick de usar y tirar, donde prima más la renovación o el reciclaje de nuestros ideales que la calidad. El wellness ha vencido a la crítica.

Dejo mis discos a mi novia

Dejo mis libros a mis hijos

Dejo mis hijos a mi novia, para que puedan poner discos

Dejo mi ropa en un cajón, del armario de mi habitación

Ordenada por color y tamaño: se pondrá de moda dentro de unos años.

Los Punsetes (2017) Mabuse. ¡Viva!, Mushroom Pillow

Paradójicamente, esta falta de canon actual puede provocar una tendencia hacia la neutralidad. Todas nuestras pertenencias terminarán por caducar por motivos materiales, pero no se asume una obsolescencia del diseño en la parte “estética”, al menos por parte de sus autores. Actualmente hay una mala conciencia respecto a la singularidad, buscando una ética en la que se excluyen los ecos folclóricos culturales: esto nos ha llevado a un falso racionalismo. Sin embargo, en nuestros planteamientos la distancia debería de ser tan importante como la cercanía (física, temporal, metafísica).

[II]

La obsolescencia se puede ver cada vez más en ámbitos como el arte contemporáneo o la arquitectura. En Japón las edificaciones tienen una vida útil de 20 años. Una parte importante de nuestro mercado inmobiliario funciona mediante el alquiler de pequeños departamentos unipersonales, los cuales los usuarios cambian por otros más amplios, a los pocos años, cuando forman una familia o aumentan sus ingresos económicos. La evolución tecnológica se usa para crear nuevos materiales “renovables” que no van enfocados hacia una arquitectura más sólida y perdurable sino hacia una arquitectura de rápido consumo y fácilmente sustituible. Mientras se ponen en entredicho los modelos basados en la dinámica del consumo, se explotan. Incluso en el cambio de nuestras ciudades cabe plantearse qué estrategias se usan (y por parte de qué agentes), cuestionarnos no sólo las estrategias de crecimiento, sino también los mecanismos de decrecimiento: ¿dónde está el límite que marca en qué punto se debe dejar de (de)crecer? ¿Quién debe marcar estos límites? Y por último: ¿deben existir realmente estos límites?

Las ciudades contemporáneas se adaptan a un marco escenográfico donde la riqueza no se puede “mantener” si no es “aumentándose” o “modernizándose”

Parece que la idea mágica que solucionará este asunto es “rehabilitar”: re-usar, re-formar, re-aprovechar… Si además conseguimos que haya una participación ciudadana en nuestros proyectos, daremos una sensación de conciencia y responsabilidad, un win-win. Se está haciendo ver que lo pobre (en términos de calidad) es algo defendible, incluso socialmente deseable, pero sin contar que muchas veces se trata sólo de un marco escenográfico para terminar volviendo a buscar el carácter identitario de las construcciones. Pero con estas acciones sólo estamos aplicando una capa de pintura más: un barniz político. La riqueza no se puede “mantener” si no es “aumentando” o “modernizando”. Obviamos otras visiones críticas más tangibles como la ecología, la escasez energética, etc.

La rueda no para de girar, nuestras ciudades serán sólo fantasmas de estratos aplicados unos encima de otros: debemos radicalizar estos conceptos.

Heidegger en su conferencia Construir, Habitar, Pensar (1951), ya proponía que el construir evolucionara al habitar, del habitar al ser y del ser al cuidar:

Construir, en el sentido de abrigar y cuidar, no es ningún producir. La construcción de buques y de templos, en cambio, produce en cierto modo ella misma su obra. El construir (bauen) aquí, a diferencia del cuidar, es un erigir. Los dos modos del construir — construir como cuidar, en latín collere, cultura; y construir como levantar edificios, aedificare — están incluidos en el propio construir, habitar. El construir como el habitar — es decir, estar en la tierra, para la experiencia cotidiana del ser humano — es desde siempre, como lo dice tan bellamente la lengua, lo «habitual». De ahí que se retire detrás de las múltiples maneras en las que se lleva a cabo el habitar; detrás de las actividades del cuidar y edificar. Luego, estas actividades reivindican el nombre de construir y con él la cosa que este nombre designa. El sentido propio del construir — a saber: el habitar — cae en el olvido2Heidegger, Martin. Conferencias y artículos (p. 129), Ediciones del Serbal, España 1994

No debemos olvidar que vivimos en un mundo con recursos limitados, por lo que el consumismo no puede ser ilimitado. Estamos entregando a las leyes del mercado todo lo que nos rodea, incluido el suelo sobre el que nos desarrollaremos. Podemos reiniciar nuestro hardware: debemos empezar a cuestionarnos las migraciones masivas a otros ambientes y aplicar otros modelos.

[III]

En el año 2000, la arquitecta Zaha Hadid diseñó el que se convertiría en el primer pabellón de la Serpentine Gallery, en el parque Kensington Gardens de Londres. Este primer pabellón estaba destinado a albergar una cena de recaudación de fondos para celebrar el trigésimo aniversario de la galería. En un espacio de unos 600 metros cuadrados se construyó una cubierta triangulada de lona sobre estructura metálica con la que la arquitecta aspiraba a la reinvención radical de la idea de marquesina. La estructura iba a durar una semana, pero despertó tanto interés que se mantuvo durante tres meses, dando origen a uno de los principales encargos arquitectónicos internacionales. Desde entonces, cada año un arquitecto de reconocido prestigio que no tenga ninguna obra construida en el Reino Unido realiza su propio pabellón que se mantiene durante todo el verano. 3Jodidio, Philip. Serpentine Gallery Pavilions, Taschen, 2011

Las arquitecturas producidas por la Serpentine Gallery se desmantelan al final de cada verano, pero no desaparecen: se venden. Un informe oficial revelaba que los primeros seis pabellones se habían vendido entre £250,000 y £500,000.

Posteriormente, el pabellón de Hadid fue comprado por la Royal Shakespeare Company y fue vuelto a montar en el aparcamiento de Stratford-upon-Avon en 2001. Rebautizado como Summer House, servía para atraer público desde los jardines hacia el teatro. Su nuevo programa incluía una cafetería, una zona de eventos provista de aproximadamente 100 asientos, y nuevas instalaciones de electricidad, iluminación y agua.

Los pabellones de la Serpentine Gallery cambian de lugar y de uso, y se mantienen como espíritus de la gran obra transgresora donde antes lo importante eran los valores intangibles.

Tras su estancia en Stratford-upon-Avon fue cedido a Flambards Fun Park en Helston Cornwall, un parque de atracciones.

Ahora conocido como Sala Kingsford, la estructura, más sucia y forrada de lona gris, se ofrece en arriendo para celebrar bodas, fiestas o conciertos por £950 al día. 4Moore, Rowan. «Ten years of the Serpentines star pavilions», The Observer, publicado el 22 de Mayo de 2010. Disponible en: https://www.theguardian.com/artanddesign/2015/jun/16/serpentine-pavilion-second-lives-zaha-hadid-toyo-ito-frank-gehry

La celeridad con la que cambia el paisaje está relacionada con un acentuado reclamo turístico, nuestro entorno funciona como un foco de atracción donde lo importante es la foto. En el arte contemporáneo, la satisfacción cultural inmediata y la importancia de la imagen derivan en obras de gran formato. Los pabellones de la Serpentine Gallery cambian de lugar y de uso, y se mantienen como espíritus de la gran obra transgresora donde antes lo importante eran los valores intangibles. El concepto romántico de la ruina y la nostalgia del pasado han mutado en imágenes de cartón piedra (o cartón yeso: pladur).

 La Revolución será cutre o no será.

Ignatius Farray

[IV]

En la década de los 60, Ron Herron y el equipo Archigram desarrollaron el proyecto “Walking City” 5Fuente: The Archigram Archival Project: http://archigram.westminster.ac.uk/ . Se proponía realizar enorme estructuras móviles, funcionando como unas enormes ciudades desplazables que pueden trasladarse a lugares con más recursos, dando lugar a un mundo global donde las fronteras no existen.

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En un mundo donde cada vez más ciudadanos están constantemente trasladándose (física y virtualmente), sin residir de forma estable en ninguna parte, parece pertinente plantearnos la idea de la ciudad móvil como concepto futurible y desarrollable.

La característica clave a la hora de plantear los cambios de nuestras ciudades es la flexibilidad. Debemos enfrentar conceptos como completo e incompleto, abierto (sin límites) y cerrado (limitado), jerarquizado frente al libre albedrío: en definitiva, reflexionar sobre los límites en nuestro entorno. Todo ello teniendo en cuenta que “Todas estas leyes pueden, por supuesto, cambiar en el momento que te dé la gana. Bienvenido a la republica independiente de tu casa”. ¿Podemos llevar a la realidad un proyecto utópico como el de “Walking City”? Habría que plantear primero cuál es la realidad que buscamos.

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Los recursos en la ciudad tetrabrick. En la competición anual del rally Dakar se crea un enorme complejo nómada con varias avenidas, callejuelas empedradas y zonas de aparcamientos y campings; que se crea en 24 horas para desmontar y mover al día siguiente con el transcurso de la prueba. Pero existen otras ciudades nómadas condicionadas por la economía y la cultura propia, como los asentamientos gitanos donde se establecen unas políticas sociales singulares. Podemos ver estas dinámicas la filmografía de Emir Kusturica, por ejemplo en la película Dom za vesanje, título cuya traducción literal es “casa para colgar”.

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Pasic, M., Saltzman, H. (Productores) & Kusturica, E. (Director). (1988). Dom za vesanje [Película]. Reino Unido, Italia, Yugoslavia: Forum Film / Sarajevo TV / Ljubavny Film

La escala de la ciudad tetrabrick. El Burning Man es una (macro) metrópoli que tiene una duración de siete días, que se desarrolla en Black Rock, Nevada, Estados Unidos. El espíritu del evento se fundamenta en diez principios: 1.Inclusión radical 2. Regalar 3. Desmercantilización 4. Autosuficiencia radical 5. Autoexpresión radical. 6. Esfuerzo comunal 7. Responsabilidad cívica 8. No dejar rastro 9. Participación 10. Inmediatez.

A pesar de haberse convertido en un gigantesco parque de atracciones y un macro festival para celebrities, no hay duda de que estos principios nos dan varias pistas sobre la dirección que deben de tomar nuestras ciudades para que el modelo vuelva a funcionar.

Puede que la solución la tenga Elíades Ochoa: Voy a vivir a la luna. Ya tomé mis decisiones. Sólo volveré a la Tierra cuando me den vacaciones. Empecemos a cargar andamios dirección a Marte.

Pablo Martín (Valladolid, 1984). Arquitecto. Comisario con Andrés Perea de la sección de Crítica y Análisis de la Arquitectura 22PR, de una serie de conferencias reunidas en un ciclo titulado «La arquitectura española desde la Guerra Civil» (2013) junto con el Club de Debates Urbanos de Madrid. Desarrollando una labor de investigación a través de distintos proyectos y colaboraciones. Interesado en atacar la actualidad desde distintos frentes como el diseño, la música, la crítica cultural, la arquitectura o la docencia. http://www.pmdelacruz.com/

Notas   [ + ]

1. Foucault, Michel. La verdad y las formas jurídicas (Cap. V), Editorial Gedisa, España 2017
2. Heidegger, Martin. Conferencias y artículos (p. 129), Ediciones del Serbal, España 1994
3. Jodidio, Philip. Serpentine Gallery Pavilions, Taschen, 2011
4. Moore, Rowan. «Ten years of the Serpentines star pavilions», The Observer, publicado el 22 de Mayo de 2010. Disponible en: https://www.theguardian.com/artanddesign/2015/jun/16/serpentine-pavilion-second-lives-zaha-hadid-toyo-ito-frank-gehry
5. Fuente: The Archigram Archival Project: http://archigram.westminster.ac.uk/