Durante su primer año y medio de vida, Secret Knots, «los nudos secretos», sirvió a su propósito inicial de dar refugio a la minoría silenciosa. Este hecho vino motivado por la necesidad de dar voz a aquellos artistas y esbirros de lo visual, para los cuales la escritura, bien como ensayo o como narrativa, es una extensión más de su práctica.

En el intervalo, el rango de acción de estas catacumbas secretas se ha ido ampliando hacia todo aquél que sienta el deseo irrefrenable de meterse en un lío. De anudar una buena soga y escribirlo. Por esa razón, el propósito de Secret Knots nunca fue el de ocupar el enésimo lugar entre las diversas plataformas digitales  —a menudo cómplices del «pensamiento débil». Al contrario, hemos tratado de cuidar un estilo y unas formas donde la incomodidad, la ambigüedad y el riesgo, formasen parte de una entrañable y cálida disputa sobre lo que gira alrededor del arte, y lo que compone las relaciones —tanto internas como oblicuas— de sus circuitos profesionales.

Finalmente, y bajo el velo de humo y niebla que planea sobre nuestra redacción, tomamos la decisión de reducir el proyecto a cenizas para reconstruir sobre ellas lo que os encontráis ahora: NUDO. Este nuevo proyecto no consiste en un simple cambio cosmético, como si hubiéramos decidido cambiar de eyeliner. En todo caso, se trata de una operación estética hardliner: recomponer y abollar el sentido a golpe de martillo.

El lector podrá observar que por un lado, se mantiene la estructura fija de una revista temática, trianual, que planteará siempre el nudo entre dos términos — en este caso, «El canon y el relato». Por otro lado, contaremos con una sección regular, de carácter semanal, a la que hemos decidido llamar «Debate», y en donde los textos versarán sobre cualquier tema —con especial atención a aquellos asuntos que sirvan para aumentar la polémica en torno al número corriente.

Lanzamos pues NUDO en una fase beta, por lo que algunas de las funciones se irán activando a lo largo de las próximas semanas. Avanzamos además que estamos trabajando en diferentes propuestas, desde la digitalización completa del archivo de SK — que con un total de cinco números y más de cuarenta y cinco textos pasa a convertirse en nuestro VOL.1 — hasta un nuevo programa de radio, en colaboración con El Estado Mental, del cual os mantendremos al tanto en cuanto cerremos el calendario.


Y bien, ¿por qué una imagen de Rashomon ?

La obra maestra de Kurosawa nos plantea el reto de asumir la complejidad del mundo a través de la relatividad subjetiva; una verdad inestable que queda expresada a partir de los distintos personajes y de la cual no se salva ni la propia experiencia.

Desde la óptica de Rashomon, la resolución de un problema depende de todos los puntos de vista que conforman el análisis. Todas las historias, aunque sean incompatibles entre sí, incluso contradictorias, demuestran no ser falsas, sino tan sólo una parcela, un fragmento, de la totalidad.

Sin embargo, frente al autismo que se inclina por alabar la dispersión para, paradójicamente, pretender explicarlo todo, desde NUDO sostendremos que esa distracción fantástica, esa multiplicidad de puntos de vista, sólo pueden destellar con todo su brillo si nos atrevemos a armar con ellos una unidad: una unidad sin duda contingente, extinguible, maniatada y de carcajada nerviosa, pero que, como para el cirujano y para el artista, deber ser tan enrevesada como precisa.