Todo relato es tan falso en su forma como

verdadero en tanto que es relatado

Apotegma oriental


Todos los años, al comienzo de mis clases de historia del cine, transmito a mis alumnos –en estado de shock ante la palabra “historia”– la idea de “construcción histórica”, de cómo a partir de un “todo acontecimental” podemos elaborar un sentido del pasado propio, nominal, subjetivo, intangible. Es decir, en ningún caso hay “un” sentido que sea “el” sentido. Así les animo, desde la primera clase, a construir su propio discurso histórico atendiendo a los grandes hitos –¿por qué no?– pero especialmente a los remanentes sedimentarios que la aburrida y soberbia narrativa histórica suele olvidar (con propósitos incalificables). Este es el caso del reciclado sistemático, si bien muy desconocido, de muchos decorados cinematográficos abandonados. Baste recordar, a modo de ejemplo, que con la gran cantidad de madera proveniente de los decorados abandonados de “Campanadas a medianoche” (“Chimes at Midnight”, Orson Welles, 1965) se construyó la mansión Sweetwater para la película “Hasta que llegó su hora” (“Once Upon a Time in the West”, Sergio Leone, 1968). Esta “transferencia del resto” obliga a pensar lo cinematográfico desde una perspectiva de conectividad ahistórica y por lo tanto inconsciente, única forma de romper con esa indolencia tan arraigada al discurso histórico tradicional. Porque, ¿acaso no huele tanto a Falstaff en el western de Leone como a espagueti boloñesa en la adaptación de Shakespeare que hace Welles (a pesar de que esta se rodara tres años antes de aquella)?

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Ilustración de Carl Zummit

En el año 1961, Carl Zummit (Camarillo, California, 1919 – Ericeira, Lisboa, 1973), un experto localizador de exteriores cinematográficos de Hollywood, fue contratado para trabajar en la preproducción de “El hombre que mató a Liberty Valance” (“The Man Who Shot Liberty Valance”, John Ford, 1962). Atendiendo a las necesidades de Ford, su principal objetivo fue el de localizar un pueblo abandonado en el estado de Texas que satisficiera los requisitos del director, tarea que le ocupó algo más de dos semanas. En las anotaciones de su diario, que actualmente puede consultarse en los archivos de la biblioteca MGM/United Artists, en The Academy of Motion Picture Arts and Sciences, Zummit cuenta el impacto que le causaron unas casas medio derruidas y un pequeño establo muy cerca de la pequeña población de Talco. Como el disparador de su Leica se había bloqueado debido a las constantes tormentas de arena, Zummit decidió garabatear un torpe dibujo de aquel lugar y en el que al pie del mismo se lee la siguiente anotación: “Es exactamente lo que estamos buscando: un pueblo sin nombre.” 1“It´s just what we´re looking for: a nameless village”. ZUMMIT, C.: Diary #34: June 1961-November 1961, 10.27.1961, p.328

El tenaz Carl Zummit había recorrido más de dos mil quinientas millas para localizar aquel “decorado natural” y sólo necesitó una semana más para dejarlo perfectamente acondicionado y listo para el rodaje. Acondicionamiento que se completaría con la recuperación de un depósito de agua medio demolido y con la construcción, petición expresa del mismísimo John Ford, de un decorado muy específico: una “casa multifuncional” (con “detalles muy precisos”, según describe Zummit en sus diarios, quien contó con la ayuda de dos hombres de Talco a los que pagó 5$ por jornada. El gasto total fue de 2.038$, cifra ciertamente ridícula incluso para la época). Pues bien, esta casa, más de medio siglo después, aún sigue en pie.

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Fotograma de El hombre que mató a Liberty Balance (John Ford, 1962)

Seis años después, Carl Zummit fue contratado como asesor escenográfico en otro western: “Grupo Salvaje” (“The Wild Bunch”, Sam Peckinpah, 1967). Zummit le habló al director de producción, William D. Faralla, sobre su experiencia con Ford años antes y sobre el pueblo que había localizado en los alrededores de Talco. La sorpresa llegó cuando el equipo de producción descubrió que el decorado que Zummit había construido aún seguía en pie. Cuando se lo comentaron escribió en su diario: “No me podía creer lo que estaba oyendo. Cogí mi coche y me dirigí a Talco sin dudarlo. Al llegar pude verlo. Era como si el tiempo no hubiera pasado.” 2“I couldn´t believe what I was hearing. I took my car and went to Talco with no hesitation. When I arrived I could see it. It was like time hadn´t passed by.” ZUMMIT, C.: Diary #42: April 1966-August 1966, 4.4.1966, p.12

A pesar de que la mayoría de las localizaciones de “Grupo salvaje” se sitúan en México (Durango y Cohauíla principalmente), se sabe, gracias a los diarios de Zummit, que algunas de sus escenas fueron rodadas en el mismo decorado que fuera construido años antes para “El hombre que mató a Liberty Valance”.

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Fotograma de Paris, Texas (Win Wenders, 1984)

En 1985, la revista HaspelKunst publicó una entrevista realizada a Win Wenders a propósito del éxito de su película “Paris, Texas” (1984). En ella el director alemán afirmaba lo siguiente: “Más de dos décadas después ese decorado seguía intacto. Conocía la historia por Sam Peckinpah, a quien tuve la oportunidad de conocer poco antes de su muerte (…) Había una escena, justo al principio, que no sabíamos dónde rodar, y en cuanto lo vimos fue perfecto. Después, recogimos todo y dejamos el decorado tal cual lo habíamos encontrado.” 3“Nach über mehr als zwei Jahrzehnten war die Einrichtung noch intakt. Ich habe die Geschichte von Sam Peckimpah, den ich noch kurz vor seinem Tod kennenlernen konnte, erfahren. (…) Es gab eine Szene, ganz am Anfang, bei der wir nicht wussten, wo wir sie drehen sollten. Dies war der perfekte Ort. Danach sammelten wir alles ein und verließen die Einrichtung, so, wie wir sie aufgefunden hatten.” CLIJSTER, J. “Paris Wenders Texas” en HASPELKUNST, 78, 1985, pp.32-37 Por la misma época, un rumor se extendió en el ambiente cinematográfico underground de Hollywood: David Lynch habría querido rodar un par de escenas de “Terciopelo azul” (“Blue Velvet”, 1986) en el decorado de Zummit, pero desistió al enterarse de que Win Wenders lo había hecho dos años antes.

Desde entonces y durante más de treinta años, el decorado de Zummit ha estado sometido a la inclemencia flamígera del polvo tejano (imposible no referirse aquí al cartel de “París, Texas” en el que aparece manuscrita la frase: “El polvo ha llegado para quedarse, usted puede quedarse o pasar de largo o lo que sea” 4“The dust has come to stay. you may stay or pass on through or whatever”, en el original ) y sumido en el olvido indolente del tiempo. A parte de las ya citadas, no aparecen más menciones a él en los diarios de Zummit.

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Fotografía de Teresa Solar Abboud, 2014

Sin embargo, la última frase de su último diario, leída hoy tanto tiempo después, parece premonitoria –“El viento, por muy fuerte que sea, no puede con todo” 5“The wind, however strong it is, can´t blow everything.” ZUMMIT, C.: Diary #52: March 1968 – Decembre 1969, 12.28.1969, p.208 – y más aún cuando el puro azar hace que la artista Teresa Solar Abboud lo (re)localice durante un viaje realizado con motivo de su proyecto fílmico “Las cosas que no están” (“The Things That Are Not There”, Teresa Solar Abboud, 2014), convirtiéndolo, sin ella saberlo, en el protagonista irreal de una exposición llamada “El llano múltiple”. Quién sabe lo que el tiempo por venir deparará al decorado de Zummit, pero sea lo que sea, da igual. La historia, pese a quien pese, ya está reescrita.

Notas   [ + ]

1. “It´s just what we´re looking for: a nameless village”. ZUMMIT, C.: Diary #34: June 1961-November 1961, 10.27.1961, p.328
2. “I couldn´t believe what I was hearing. I took my car and went to Talco with no hesitation. When I arrived I could see it. It was like time hadn´t passed by.” ZUMMIT, C.: Diary #42: April 1966-August 1966, 4.4.1966, p.12
3. “Nach über mehr als zwei Jahrzehnten war die Einrichtung noch intakt. Ich habe die Geschichte von Sam Peckimpah, den ich noch kurz vor seinem Tod kennenlernen konnte, erfahren. (…) Es gab eine Szene, ganz am Anfang, bei der wir nicht wussten, wo wir sie drehen sollten. Dies war der perfekte Ort. Danach sammelten wir alles ein und verließen die Einrichtung, so, wie wir sie aufgefunden hatten.” CLIJSTER, J. “Paris Wenders Texas” en HASPELKUNST, 78, 1985, pp.32-37
4. “The dust has come to stay. you may stay or pass on through or whatever”, en el original
5. “The wind, however strong it is, can´t blow everything.” ZUMMIT, C.: Diary #52: March 1968 – Decembre 1969, 12.28.1969, p.208