Con cuánta celeridad, en esta vida, las cosas de hoy son sepultadas bajo las de mañana, así como una capa de arena arremolinada es rápidamente cubierta por la siguiente.

Marco Aurelio, Meditaciones

Resumen:

Con este texto se ha tratado de discutir metodológicamente las herramientas que proveen las teorías descoloniales, sin prescindir de sus interrogantes a la hora de establecer una crítica sobre aquellos fundamentos que vendrían a cohesionar la «cultura occidental», en caso de poder ser delimitados.

Introducción

Cuando una cirujana actúa sobre un paciente, no necesita ser amiga suya, ni tan siquiera conocerse, para saber qué debe hacer en caso de operarle. El paciente puede esperar de ella su empatía, pero sabe que no es necesaria. La cirujana espera que su método no dependa de la voluntad del segundo por encontrarse mejor. Pero hay algo que la cirujana conoce cuando se encuentra en su posición y que su paciente ignora: la primera actúa de forma oblicua, de modo que es capaz de mirar la relación entre los órganos, la piel, las venas y los huesos, y comprender su naturaleza recíproca cuando ella se ve desde ellos, porque conoce ese cuerpo mejor que su propio paciente.

La operación es una forma de reflejo 1«La teoría del reflejo es la base de la teoría marxista-leninista del conocimiento. […] La comprobación práctica de nuestras nociones es el tercer peldaño del proceso del conocimiento, del reflejo de las leyes del mundo objetivo en el cerebro del hombre.» (1946: 296) Desde abril de 2015, el proyecto Filosofía en español difunde libremente esta edición en formato pdf: http://www.filosofia.org/urss/img/1946dfm.pdf , una imagen que representa la condensación entre la materia física y el conocimiento. Lo que la cirujana lleva a cabo se asienta sobre la generalización de una estructura, el cuerpo de su paciente, que no por ser abstraído deja de ser único. Precisamente por esto, la cirujana es capaz de reconocer algo singular: que el cuerpo, la estructura, posee tramos de conexión e independencia pero que, en todo caso, se trata de un conjunto de partes vinculadas y conjugadas.

La estructura de las costillas no precedería a los pulmones ni éstos lo harían a la inversa; la forma de las primeras se determina mutuamente con la de los segundos. Ocurre así con el resto de órganos y extremidades; pero, incluso si pensáramos en la carencia de algunos de ellos, necesitaríamos de un reflejo, de una tecnología que sustituyera a esa ausencia.

En el mundo extinto del Diamat 2El Diamat es considerado por una gran parte de los marxistas como la base filosófica del marxismo político. Como su nombre indica, es una combinación de la dialéctica hegeliana y el materialismo histórico de Ludwig Feuerbach, Karl Marx y Friedrich Engels. En el sentido político, fue el ortograma de la Unión Soviética y de los así llamados países del socialismo realmente existente, frente a la oposición dada por el «comunismo de izquierda» (Liebknecht, Luxemburgo, Bujarin, etc.), el trotskismo o la socialdemocracia encabezada por Bernstein y Kautsky. , la teoría del reflejo señalaba que la base precedía a la sobrestructura. Esta idea arquitectónica de los fundamentos se basaba en un efecto rígido, aunque metafórico, donde el eje era el suelo y no el cuerpo que caminaba sobre él. Si bien es cierto que el suelo resiste nuestra estructura, tampoco puede evitar que nos desmoronemos. Pero, en realidad, cuando un cuerpo se desmorona y se hunde, pierde toda relación con la base, provocando que ésta también pierda su función en relación a su supuesta diferencia.

Pero esos son los fundamentos de cierta arquitectura y de ciertas piedras, no así del cuerpo. Sin pulmones, los huesos son innecesarios. Sin huesos, los pulmones ceden.

En el Diamat, la base siempre era económica, de ahí que la sobrestructura estuviera compuesta de reflejos. Pero el Diamat no evitaba, como tantos otros andamiajes filosóficos, escapar al idealismo monista que, paradójicamente, se encontraba sembrado en su interior.

El monismo implicaría reconocer que existe una llave maestra que permite abrir todas las puertas. Considero que esa es una posición incongruente y falaz, por lo que diría lo siguiente: que no habría llaves maestras; que cada categoría del conocimiento tendría sus propias llaves y que no todas las estancias están comunicadas entre sí.

En este sentido, la cirujana tiene la obligación de explicarle al paciente que la salud a veces no depende la voluntad; que sus emociones no están directamente relacionadas con sus dolencias; que no todo su organismo se ve afectado por las condiciones ambientales; que su belleza o su fealdad no son autónomas por sí mismas.

Si hago esta introducción, es precisamente porque quería discutir algunos de los fundamentos que han conquistado los departamentos de las muchas universidades e instituciones artísticas que, bajo el intento de debatir la descolonización de las metodologías occidentales, aún responden a una visión monista de la Historia. No considero, en cualquier caso, que las estancias a las que se refiere la teoría decolonial sean inexistentes, pero sí quizá las llaves con las que se intentaría acceder a ellas. A este propósito, al de reconocer qué llaves son útiles o no, va dirigido el texto.


 

[Primera parte]

Ante la premisa de que hay, en efecto, una cultura occidental y que ésta posee una serie de dolencias —la «blanquitud», el «etnocentrismo occidental», la «razón instrumental», la «hegemonía colonial» y el «privilegio»—, cabe preguntarse, entonces, si todos estos elementos forman un mismo cúmulo, donde la reproducción de sus partes se ha dado de forma mendeliana, o dicho vulgarmente, donde cada uno de ellos ha transmitido hereditariamente sus genes.

También, junto a aquellas dolencias o síntomas, se han establecido distintos enfoques con el fin de clasificar y distinguir los conceptos que se sugieren: que se trataría, por tanto de a) un conflicto topográfico, cultural y político entre cuatro ejes: Sur y Norte y Occidente y Oriente. B) el desplazamiento de un eje que contiene al Sur y al Norte, en el caso de Occidente, frente a otros ejes etnocéntricos, que no serían occidentales. C) Las herramientas que este eje usa para expandirse o colonizar a sus oponentes. D) Los abusos que produciría esta posición de enfrentamiento.

Pensemos primero en un ejemplo: si el paciente estuviera tumbado, no evitaría que la dirección del flujo sanguíneo respondiera a su posición gravitacional, de arriba abajo. Sin embargo, si éste fuera operado haciendo el pino, ese flujo cambiaría de dirección, pero esto no demostraría que la gravedad se ha invertido. Por eso es necesario responder, primero, a qué supuesto Sur y Norte nos referimos, ya que ambos contienen Este y Oeste. El puesto que se ocupe espacialmente siempre es en relación oblicua al resto de ejes.

El hecho de que no se pueda estar, simultáneamente, en todas partes, implica criticar muchas de las materialidades sublimes a las que se refiere la teoría decolonial.

Así, el sur de Madrid, Carabanchel, dista topográfica, cultural y económicamente del norte, Fuencarral-El Pardo. Pero también lo dista Cádiz respecto de Bilbao. O Bilbao de Hamburgo. Como Münich de Estocolmo. Ocurre lo mismo en el otro eje, entre Londres y Bucarest. Entre el lado europeo de Estambul —Besiktas— y su lado asiático —Kadıköy—, ¡separados por diez minutos de ferry! ¿Sería más europea Estambul que Ankara? Pero, ¿es más europea la parte asiática de Estambul que Éfeso o Elea, que están en la dirección oriental? Para bien y para mal, una brújula no es un dispositivo político, por cuanto a ésta le resulta indiferente la condición de quien la lleva consigo. Nada de esto es retórico; es la estricta materialidad del movimiento y la disposición de los cuerpos y objetos en el espacio. Sencillamente por que, a pesar de que uno se sienta ciudadano del mundo, no se puede estar simultáneamente en todas partes.

En este sentido, un español es más occidental que un alemán, y un brasileño es más oriental que un peruano. Pero ya intuimos que estas no son las clases de materialidades a las que se refiere la teoría decolonial. Quizá nos hablen de unas materias sublimes, lo blanco —que no lo caucásico o indoeuropeo, determinados por el clima, las migraciones y la biología— como de un concepto racista de origen protestante. Curiosamente, un concepto tardío, del siglo XVIII, que nunca tuvo la repercusión que se le atribuye hasta el desarrollo del darwinismo social y que, inevitablemente, está supeditado a su relación con el nazismo.

Aunque en los siglos anteriores no existiera el término «raza blanca» 3Sólo existe una raza, la humana, dentro de la especie de los mamíferos. En todo caso, podemos hablar de diversidad fenotípica dentro de esta raza, asumiendo que las diferencias biológicas son irrelevantes desde un sentido político. , muchos intuyen que algo así modeló el discurso occidental —sin pensar tan siquiera en la incongruencia de trasladar al pasado conceptos del presente, a través de un ejercicio de anamnesis falaz. El reduccionismo monista implicaría hacer la siguiente operación: que todo lo que ha sido creado en esa plataforma cultural es, de facto, potenciadora de la misma. Esta premisa resulta paradójica en el momento en que los discursos decoloniales usan herramientas creadas por la misma plataforma que se intenta desplazar.

El pensamiento de Platón y Aristóteles sobrevivió a través de la Escuela de Siria. Tan griego es el dios islámico, como orientales fueron los difusores y traductores de aquéllos filósofos.

Uno de los problemas más comunes es el de establecer relaciones causales formales y, a veces, gratuitas: así, Lutero y León X, aun siendo enemigos, compartirían unos genes ideológicos; una especie de culpa hereditaria que los individuos del presente, a pesar de no tener vínculo alguno con aquéllos, llevan como una losa a cuestas. Lo mismo ocurriría entre Aristófanes y Platón; entre Kant y Nietzsche. Sin embargo, Platón no tuvo casi discípulos y su pensamiento sólo sobrevivió, después de la clausura de la Escuela de Atenas, a través de Saccas y Plotino, nacidos en Egipto, y en la Escuela de Siria, donde también se desarrolló el corpus aristotélico que define al Islam ortodoxo. Kant fue reprobado por Hamann cuando puso en tela de juicio la «mayoría de edad ilustrada», recordándole la anécdota de cuando fue interpelado por el Emperador Federico II de Prusia: «Piensa lo que quieras, pero obedece». Por otro lado, Nietzsche abandonó el «cielo pesado» del idealismo alemán, una vez que descubrió la comida, la calma y la sensualidad del sur de Italia. Lutero, después de quemar el acta de excomunión que León X le había remitido, afirmó que las putas vestían mejor que las Vírgenes de los templos católicos (Besançon, 2003: 237). Poco después, en un nuevo acta del Consejo de Letrán, se expresa que los futuros pontífices deben usar el color rojo como símbolo de dignidad 4«Consejos de Letrán. Sesión novena celebrada el 5 de mayo 1514», convocada por el Papa Julio II y continuada por el Papa León X, donde se expresa que los «futuros pontífices romanos pueden usar prendas de color rojo, de acuerdo con lo que es propio y habitual de la dignidad papal.» Consulta del 20 de Abril de 2017: http://mb-soft.com/believe/tssm/lateran.htm ; justamente cuando Lutero acababa de afirmar que el rojo era un color impuro, dando paso a la cromoclasia y a la severidad moral del uso de los colores en el ámbito protestante. Melanchthon, horrorizado por los excesos de los templos católicos, confía desesperadamente en un Dios que habla a través del libro y no de las imágenes, formulando teóricamente la «psicología», el estudio del alma, despojada de todo rasgo material, tal y como afirman los musulmanes. Con ellos, y también con el judaísmo, comparten que el ornamento más bello es la palabra de Dios 5«A la luz pura y fría de la Reforma, se busca la eliminación de lo inútil, de lo superfluo heredado; en cambio, se fomenta la construcción de un templo espiritual más limpio, more geometrico, donde la Escritura es tomada como axioma.» Besançon, 2003: 237 . En 1797, Coleridge sueña un poema sobre un palacio que fue construido por las visiones de un emperador mogol, Kublah Khan. Traductor de Las mil y una noches y el Kamasutra, Richard Francis Burton peregrinó en 1854 a Harar, una de las ciudades sagradas del Islam, de la que se decía que ningún cristiano había puesto los pies antes. Permaneció en ella diez días como huésped del Emir, dado que tenía el derecho de Hajji 6Hajji es un título que se da originalmente a una persona musulmana que ha completado exitosamente el Hajj o Peregrinación a La Meca. Rice, 2009 y hablaba con fluidez el árabe y el persa. En 1941, Millán-Astray tradujo al español el código samurai del Bushido para crear los fundamentos de la Legión 7La traducción del libro original del Bushido: el Alma del Japón (1905) de Inazo Nitobe, fue realizada por Millán-Astray (1941) para la editorial Artes Gráficas Ibarra, dentro de la colección Militaria. Una vez finalizada la Guerra Civil Española, Astray quiso con este libro servir de inspiración a la juventud nacionalista —en las guardas se lee: «Se suplica la difusión de este libro, principalmente entre la juventud escolar»—, pero también fortalecer el carácter marcial del régimen franquista, en consonancia con las innumerables influencias «orientalistas» —Evola, Guénon, Gentile, Hartmann, Savitri Devi, Hauer, Spengler, etc.— de los regímenes nazi y fascista. , así como Himmler era un lector instruido del sánscrito y aplicaba a las SS ciertos principios del Bhagavad Gita y los Upanishads 8Franz Hartmann (1832-1912), tradujo por primera vez al alemán el Baghavad Gita en tres ediciones, de 1897, 1899 y 1907. Heinrich Himmler comenzó a leer estas ediciones a raíz de su fuerte vinculación con los grupos teosofistas alemanes, algunos de ellos de gran relevancia dentro de la cúpula del III Reich –Thule-Gesellschaft– y, particularmente, a través de su relación con Jakob Wilhelm Hauer, indólogo de la Universad de Tübingen y oficial de las SS. Himmler enfatizaba los capítulos del Bhagavad Gita que contenían las conversaciones entre Krishna y Arjuna, donde este último cuestiona la rectitud de la guerra y la violencia y Krishna explica que sería un pecado no pelear en la batalla, ya que no estaría respetando su propio deber dhármico. Se consideró a sí mismo como Arjuna y consideró a Hitler como una representación de Krishna. Poewe; Hexham, 2003: 25. . Treinta años después, Ali Shariati, ideólogo de la Revolución Islámica de Irán, lee con asombro a Frantz Fannon y lo traduce al persa. Foucault, que siempre había mantenido una postura tan crítica sobre las instituciones europeas, se entrevista con el Ayatollah Khomeini y predica la dimensión espiritual de la revolución islámica (Afary; Anderson, 2005). En 1986, Robert Hughes afirma, en el octavo capítulo de American Visions, que la obra de Donald Judd, 100 obras en aluminio, es “un templo del fanatismo estético” 9«It’s a temple of aesthetic fanaticism». Robert Hughes, American Visions, (1996) Episodio 8, “Age of Anxiety”. Puede verse aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Pgelc5BVQrk , donde el sentido iconoclasta del protestantismo, el judaísmo y el Islam se reúnen en el arte minimalista.

Esta serie de acontecimientos no están determinados entre sí; quizá entre ellos haya tramos de conexión, pero también los hay de independencia, por lo que nos sería imposible saber cuál es propiamente más occidental y cuál no. O, dicho de otro modo, cuál es más impuro, teniendo en cuenta que todos lo son.

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Giovani y Gentile Bellini (1504-1507) Predica di san Marco ad Alessandria d’Egitto [fragmento], 347 cm x 770 cm, óleo sobre lienzo. Pinacoteca de Brera, Milán.

Pero no hace tanto que sabemos cuál es el punto de partida académico de estas preocupaciones: cuando Theodor Adorno y Max Horkheimer publicaron su Dialéctica de la Ilustración (2007), fueron incapaces de predecir su magnitud.

A mi juicio, es un ensayo tan admirable como confuso: de manera explícita, se trata del primer texto que va en contra del etnocentrismo occidental, lo cual inaugura un resultado extraño: el dominio de la razón instrumental determinó la decadencia del orden burgués, lo que condujo a establecer dos ramales distintos, antagónicos, para superar ese tránsito: uno que se replegó y reaccionó frente a los valores ilustrados proponiendo un regressus —el nazismo y el fascismo—, y otro fundamentado en amplificar las contradicciones del capitalismo industrial con tal de hacerlo desaparecer: el Diamat, el comunismo de izquierda y la socialdemocracia —cuya diferencia sustancial residía en reforma o revolución.

El nazismo y el fascismo compartieron un culto exacerbado por la filosofía hindú, el budismo y el sincretismo taoísta.

Deberíamos decir, en cualquier caso, que el Holocausto no es que estuviera determinado históricamente por la razón instrumental ni abstracta; si bien no es un fenómeno anormal, su fundamentación ideológica es opuesta a los criterios que rigen el desarrollo de los valores ilustrados. El nazismo no es algo que surja del «culto despótico de la Razón», ni del enciclopedismo ni el universalismo de la izquierda jacobina. Sus fundamentos, precisamente, se hallan en la tradición romántica y sublime de autores como Herder, Fichte y Schlegel y en la incompatibilidad del pietismo luterano, del nacionalismo völkisch y la teoría de la Kultur con los valores seculares franceses.

Pero Adorno y Horkheimer establecieron, a mi parecer, una distinción algo vaga y neblinosa entre ambos mundos. De algún modo, habían disuelto a la derecha en la izquierda, sin darse que cuenta que también provocarían lo contrario: la disolución de la izquierda en la derecha.

En cierto modo, ambos incurrieron en un materialismo monista del que ellos mismos reflejaron sus contradicciones: ellos eran tan occidentales, dadas sus herramientas teóricas, como aquello que se subordinaba al dominio de las ideas totalizantes. Lo que ninguno de ellos se imaginó es que sus ideas podrían acabar siendo tratadas bajo el «culto despótico de la Teoría Crítica», hoy respaldada en las universidades 10Dentro de la distinción que hice junto a Emilio Ferraz para distinguir a las diferentes clases de la izquierda indefinida, situamos a la izquierda académica como la corriente surgida del entrelazamiento entre la Escuela de Frankfurt y la escuela francesa de posguerra: «un tipo de izquierda que entonces y hoy vive asentada, exclusivamente, en el campo de la teoría y la especulación, alejada del corpus de lo social, dado que no lo afecta directamente o a una escala de intensidad baja.» Continúa: «Aún así, la labor capital de la influencia de la Escuela de Frankfurt y la francesa de posguerra, se haya en lo que antes se ha perfilado: que no se trataría, por tanto, de cambiar la sociedad, —pues a partir del Holocausto los grandes relatos habrían muerto— y sí de dirigirse a las formas ideológicas que se encuentran a escalas de baja intensidad: sólo así se puede comprender el giro microscópico de la biopolítica —que se explica por la subversión del universalismo a favor del atomismo y la exaltación de la identidad, derivando a nuevas formas de socialfascismo». (Alemany; Ferraz, 2016). .

Y, finalmente, ocurrió algo aún más confuso, aunque necesario para que ahora lo podamos discutir:

Las ideas brotan espacialmente porque los cuerpos que las producen están en lugares concretos. Esos cuerpos no sólo se configuran en el espacio, como históricamente. Las ideas no surgen del «cielo donde se generan todos los cielos» 11Lo ápêiron como contenido del arché, el principio y elemento de todas las cosas existentes, según Anaximandro de Mileto. [Simplicio, Fís. 24, 13-25] , como de la relación con el barro que hay bajo los pies. Así, no puede existir algo sustancialmente occidental, porque entonces lo occidental precedería a la propia autoconciencia. Un triángulo isósceles siempre responde a los mismos criterios, sea trazado en la selva amazónica, en el delta del Okavango, en un slum de Calcuta o en un spa en Bel Air.

Lo cierto es que no toda la realidad se comporta geométricamente, pero sí cabe hacer una distinción funcional entre izquierda y derecha que se basaría en este principio: precisamente porque las ideas, las fórmulas, los objetos y las tecnologías no están demarcados por fronteras invisibles, sólo cabe resolver que, frente a la afirmación imposible por la que ciertos individuos o grupos deben preservar unas costumbres y saberes reservados que otros no tienen, sólo hay margen a una respuesta negativa: esos privilegios son inexistentes.

La Revolución jacobina y girondina no aporta la visión de una Europa sublime, como la conquista discursiva que legitima el orden burgués. La Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de la Asamblea Revolucionaria de 1789 12Y, sin embargo, frente a la idea política del ciudadano, «esta idea de Hombre sustantivada está detrás de algunos de los grandes sistemas políticos que inspiran a tantos contemporáneos nuestros. A menudo estos sistemas son opuestos entre sí. Por ejemplo, el Diamat sitúa en un futuro sin clases al Hombre Nuevo, resucitando la teoría agustiniana de la alienación de la Humanidad por el pecado original. El neoliberalismo, por su parte, tal y como aparece dibujado en las escuelas neoclásica y austríaca, parte de un individuo decisor libre y racional absolutamente abstracto, tan fuera de la historia como el Hombre Nuevo». Grupo Promacos, 2013: 1 , establece una distinción congruente y decisiva frente al Antiguo Régimen: son derechos del ciudadano en tanto que sujeto político, y son del hombre porque pueden proyectarse geométricamente allí donde el ciudadano aún no lo es —por lo que no son unos derechos iusnaturalistas, basados en la etnia, las creencias o la cultura; son políticos, esto es, integran a todas las clases bajo un mismo principio lógico.

El principio del racionalismo universalista es aplicable a la educación: el Decano de Harvard puede conocer potencialmente las mismas cosas que un chamán de una tribu yanomami. La disolución de la izquierda en la derecha, que permite establecer criterios racistas positivos —rousseaunianos—, afirmaría que el saber de ambos, o bien no es compatible o bien está jerarquizado; sin embargo, esa afirmación nos obliga a pensar que quien tiene menor acceso al conocimiento —esto es una cuestión política y no ética—, debe siempre ocupar una posición etic 13Etic y emic. Términos introducidos por Kenneth Pike y difundidos por Marvin Harris para establecer la distinción entre el punto de vista del emisor [emic] y el punto de vista del receptor [etic], en el sentido de que se hace observable desde el primero una posición oblicua respecto al segundo y al revés. Y, por otro lado, es el propio emisor quien puede ejercer posiciones etic respecto a sí mismo. : es oblicuamente como se ejerce esa posición de inferioridad o distanciamiento. Sin embargo, el criterio lógico de izquierdas, aquél que debería barrer con las distinciones culturales y particularistas, permite decirnos lo siguiente: ambos pueden llegar a conocer las mismas cosas a través de métodos distintos. Lo que se construye políticamente son las estructuras de acceso. De lo contrario, defenderíamos cándidamente el analfabetismo, amparado en que cada cual tiene la libertad de vivir en la ignorancia. Por que, ¿cuál sería el fundamento para decir que un tipo de individuos sí deben tener acceso y otros no?

Lenin criticaba el carácter reaccionario de los estados que encubrían su política en favor de la cuestión cultural y étnica.

Stalin, en este sentido, amplificó el sentido jacobino de la Nación Política cuando aseguró, en respuesta al federalismo de Bauer 14El federalismo de Otto Bauer —austromarxismo— ofrecía una salida no independentista a la autodeterminación, sobre la base del reconocimiento de la identidad nacional múltiple. Pero Lenin rechazó el federalismo, más centrado en los derechos culturales que en los políticos, porque consideraba que dividía a la clase trabajadora. Stalin refutó a Bauer en el citado libro (1913, 2002), donde criticaba el reduccionismo de considerar derechos políticos a los principios de identidad cultural. , que una nación no es una comunidad racial o étnica, si no histórica (1913, 2002), donde ni el territorio, ni el idioma, determinan a esa nación. La nación es, superando su carácter cultural, un proyecto político donde todas las clases sociales son integradas. La propuesta de Stalin estaba dirigida a agrupar todas las naciones culturales asiáticas y granrrusas para condensarlas bajo una única plataforma política: la Unión Soviética.

Antes que él, Engels, como Marx, defendieron desde el punto de vista del proletariado, el centralismo democrático, la República única e indivisible. De ahí que criticaran algo que hoy parece velado por el polvo: el carácter reaccionario de los pequeños Estados y el encubrimiento de este carácter por la cuestión cultural. (Lenin, 2012: 93–94)


[Segunda parte]

No sólo el motor de la historia es la lucha de clases —suponiendo que el motor exista y se constituya como la fuerza que hace funcionar un sistema, sin olvidar que es precisamente por el sistema como la fuerza se hace presente— como la lucha entre Estados y entre Imperios (Bueno, 2001). No todos los Estados responden a los mismos criterios y no todos los Imperios son iguales en su vocación expansiva. Sin embargo, a todos sería común la preservación y la duración en sentido cultural y político, análogos a la conservación biológica. Pero, a veces, ¡qué importa! ¡Todos los imperios han sido idénticos en su crueldad! Sobre todo cuando el radicalismo con el que se discuten tiene un límite conceptual, que es el de las propias creencias o aquél que tiene que ver con el rédito que se obtenga de esa conclusión. Pero ser radical exige contemplar cómo los fundamentos se han retorcido e hilvanado a lo largo de su historia, creciendo y enredándose como las lianas de un jardín.

El hecho de considerar que, sustancialmente, el imperialismo/colonialismo implica la depredación y la violencia (Bueno, 2001), nos obligaría a aceptar la división del mundo en dos clases antagónicas: etic) lo contrario al imperialismo posibilita su opuesto. Emic) lo opuesto, lo descolonizado, es potencialmente emancipador respecto al primero.

Pero, al establecer esta prolepsis, se asume como invariable, no sólo el matiz prometeico de esta solución, como la trampa que lleva a cuestas, que sería la reducción al absurdo de su misma fórmula, que es la de descolonizar infinitamente lo descolonizado. Porque, ¿cuál habría de ser el límite, en caso de haberlo? ¿Podríamos decir, entonces, que De Sousa Santos tendría más autoridad para establecer esa deconstrucción que el líder de Boko Haram? ¿Por qué? ¿Daríamos una respuesta, aún temiéndola, basada en nuestros valores «eurocéntricos, ilustrados y despóticos»?

Supongamos que los «europeos», rechazáramos la aportación de Fibonacci para el desarrollo de las transacciones financieras, la flexibilidad comercial, el papel moneda y, por qué no decirlo, la formación del capitalismo entre las clases aristocráticas florentinas y protestantes: la numeración indoarábiga, cuya complejidad era superior respecto a la basada en caracteres romanos. Entonces, ¿nos atreveríamos a establecer una ars combinatoria por la cual la India, donde fue teorizada la numeración posicional y el concepto de «0», es el germen del sistema económico presente?

No deja de ser cierto, en cualquier caso, que los imperios y las colonias han existido y siempre lo han hecho a través de la apropiación. Pero, en este sentido, ¿qué tiene que ver el Imperio Persa de Darío I con el Imperio Español y éste con el Soviético? Su única vinculación, más allá de la historia, es la llave que ofrece el monismo, donde todos ellos son reducibles a un mismo principio.

Por eso cabe sugerir la idea de distintas Europas, y no de sólo una, definidas por dos tipos de imperialismos: uno depredador y otro generador, si bien ambos comparten la apropiación y la expansión y los dos pueden confundirse según el contexto desde el que se emite la declinación 15Lógicamente, la distinción entre depredador y generador también responde a una enunciación emic/etic. En otras ocasiones, la acción de un depredador es generadora indirectamente. Bueno, 2001 .

Todo aquel imperio que no provea a sus colonias de la misma tecnología que existe en la Metrópolis, es un imperio depredador.

Me gustaría ser clara en esta aportación, aunque se ajuste a la brevedad: personalmente, tiendo a delimitar las aportaciones imperiales basándome en un principio básico e inteligible. Enseguida explicaré por qué el imperialismo del norte de Europa —definido por el Imperio Británico y los países protestantes— es opuesto al imperialismo del sur —coordinado por el Imperio Español y la Iglesia Católica.

Bajo esta distinción (Bueno, 2001) precisemos la diferencia fundamental entre depredador y generador: todo aquel imperio que no provea a sus colonias de la misma tecnología —conocimientos, objetos y procedimientos que se refieren a la relaciones con el desarrollo de la civilización— que existe en la Metrópolis, es depredador. Y, lo es, en suma, porque el generador hace su salto tecnológico al mismo tiempo que las colonias, como fue en el caso de Roma, España o la Unión Soviética, y no así en el caso de las colonias nativas de Estados Unidos, Australia o Sudáfrica.

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Donald Judd (1982-1986)100 works in mill aluminum. Cada una de las 100 obras tiene las mismas dimensiones: 104 x 129 x 182 cm. Chinati Foundation, Marfa, Texas.

Este fundamento haya su raíz en la diferencia ontológica entre la Reforma y la Contrarreforma, donde la primera auspició el particularismo–atomismo y la segunda el universalismo–ecumenismo, del que la Revolución Francesa es deudora; esto no implica olvidar ni soslayar, lógicamente, los entrelazamientos que habrían existido y siguen existiendo entre ambas visiones y los errores y horrores que trajeron consigo. Pero, ciertamente, ¿habrá algo más inútil que impugnar el pasado?

Pero que una visión del mundo haya triunfado sobre la otra, responde a un proceso complejo de hilvanado y urdimbre, del que ahora no podríamos dar más cuenta.

La decolonización es típicamente prometeica, pero el gran problema es quién fija su límite.

En cualquier caso, si no fuera por la noche insomne del franquismo, ¡no cabría mayor extravagancia que la nuestra, donde el 70% de los españoles se sienten europeos! 16Cabe recordar aquella frase de Ortega y Gasset que decía así: «España es el problema; Europa es la solución.», pronunciada en la conferencia La pedagogía social como programa político, en la sociedad El Sitio, en Bilbao, en el año 1910. 1990: 62 ¿Pero cuál es el vínculo entre el ser y el sentirse, donde el cuerpo se entiende sólo en relación a la subjetividad? Porque «sentirse» parte de un proyecto económico, no es quizá lo mejor que se pueda decir de uno mismo, porque en realidad se es parte de él, más allá de las creencias. Pero la honestidad de estos juicios también nos muestra su reverso, y es que las instituciones políticas a veces dependen de los criterios sublimes en torno a ellas. Porque no es cierto que uno se sienta europeo por que avala las políticas monetarias del BCE, sino porque de Europa forja una idea trascendental, como la de aquel tesoro durmiente que los nibelungos escondieron en las profundidades del Rin.


[Tercera parte]

Una llave maestra permitió al Rabbi Judah Loew, que conocía la magia de las combinaciones gramaticales, despertar de su sueño a la criatura que él mismo había creado y a la que llamó Golem, cuando al fin pronunció el verdadero nombre de Dios. Sin embargo, aquella criatura era incapaz de hablar, por lo que Loew le introducía órdenes escritas a través de la boca. ¿Cuál sería el hechizo, como afirmaba Platón en el Crátilo, que hace que el nombre sea el arquetipo de la cosa (Borges, 2005)?

Asaltado por sueños febriles, Schleiermacher imaginó una ciencia que tratara de revivir el pasado, como si fuéramos nosotros quienes experimentáramos esa situación (Dilthey, 2000: 31-36), a través de un lenguaje que revelara y ocultase al mismo tiempo, más allá de las fronteras y de las encrucijadas del espacio. Pero esa ciencia, la hermenéutica, depositó toda su confianza en el encantamiento del texto con el fin de destruir la ambigüedad de la escritura.

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Otto Dix (1923) In Memory of Glorious Time, 37 x 30 cm, acuarela y tinta sobre papel. Kunstsammlungen Dresden.

No en todas las cosas existen arquetipos y combinaciones, y no todos los tipos de magia se deben al hechizo de las palabras. ¿No será, en todo caso, que la cosa designa al nombre? Quizá haya demasiada confianza en que nombrando un bien, un método que nos sirva de llave, éste nos permita entrar a la habitación que deseamos. Pero la llave puede que no abra esa cerradura y, como en realidad ocurría entre el Golem y Loew, tal vez estemos hablando solos.

La descolonización quizá implique traer al presente aquello que critica con razón, que fue la marcha vertiginosa del Progreso que, como contempló el Angelus Novus, dejaba atrás un mundo velado por cenizas. ¿Pero cuántos escombros cubrirán de nuevo la tierra, ahora que hemos encontrado la respuesta a los males pasados?

Mi propuesta, en este sentido, seguirá siendo la de los surrealistas: no desearon renunciar a nada; ni al sujeto, ni a la tecnología, ni a la ciencia, ni a la historia; simplemente quisieron que todo llegará más allá, hacia regiones inexploradas y fértiles, donde la visión se haría infinita a través del despliegue de nuevas formas de impureza.

Clara Alemany (Sant Feliu de Guíxols, 1983) es Licenciada en Derecho y Filosofía por la UPF y MA in Legal and Political Theory por UCL. Ha trabajado en Berwin Leighton Paisner (Londres) en el área de EU, Competition & Trade. Asimismo, ha trabajado en asesoría jurídica para TMS y Tribune Magazine.

 

BIBLIOGRAFÍA

Adorno, T.W.; Horkheimer, M. (2007) Dialéctica de la Ilustración, Madrid: Akal.

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Poewe, K.; Hexham, I. (2003) Jakob Wilhelm Hauer’s New Religion and National Socialism. Publicado en Journal of Contemporary Religion #20 en 2005, UK: Routledge. Consultado el 20 de Abril de 2017: http://people.ucalgary.ca/~kpoewe/PDFs/Hauer%20Paper.pdf

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Notas   [ + ]

1. «La teoría del reflejo es la base de la teoría marxista-leninista del conocimiento. […] La comprobación práctica de nuestras nociones es el tercer peldaño del proceso del conocimiento, del reflejo de las leyes del mundo objetivo en el cerebro del hombre.» (1946: 296) Desde abril de 2015, el proyecto Filosofía en español difunde libremente esta edición en formato pdf: http://www.filosofia.org/urss/img/1946dfm.pdf
2. El Diamat es considerado por una gran parte de los marxistas como la base filosófica del marxismo político. Como su nombre indica, es una combinación de la dialéctica hegeliana y el materialismo histórico de Ludwig Feuerbach, Karl Marx y Friedrich Engels. En el sentido político, fue el ortograma de la Unión Soviética y de los así llamados países del socialismo realmente existente, frente a la oposición dada por el «comunismo de izquierda» (Liebknecht, Luxemburgo, Bujarin, etc.), el trotskismo o la socialdemocracia encabezada por Bernstein y Kautsky.
3. Sólo existe una raza, la humana, dentro de la especie de los mamíferos. En todo caso, podemos hablar de diversidad fenotípica dentro de esta raza, asumiendo que las diferencias biológicas son irrelevantes desde un sentido político.
4. «Consejos de Letrán. Sesión novena celebrada el 5 de mayo 1514», convocada por el Papa Julio II y continuada por el Papa León X, donde se expresa que los «futuros pontífices romanos pueden usar prendas de color rojo, de acuerdo con lo que es propio y habitual de la dignidad papal.» Consulta del 20 de Abril de 2017: http://mb-soft.com/believe/tssm/lateran.htm
5. «A la luz pura y fría de la Reforma, se busca la eliminación de lo inútil, de lo superfluo heredado; en cambio, se fomenta la construcción de un templo espiritual más limpio, more geometrico, donde la Escritura es tomada como axioma.» Besançon, 2003: 237
6. Hajji es un título que se da originalmente a una persona musulmana que ha completado exitosamente el Hajj o Peregrinación a La Meca. Rice, 2009
7. La traducción del libro original del Bushido: el Alma del Japón (1905) de Inazo Nitobe, fue realizada por Millán-Astray (1941) para la editorial Artes Gráficas Ibarra, dentro de la colección Militaria. Una vez finalizada la Guerra Civil Española, Astray quiso con este libro servir de inspiración a la juventud nacionalista —en las guardas se lee: «Se suplica la difusión de este libro, principalmente entre la juventud escolar»—, pero también fortalecer el carácter marcial del régimen franquista, en consonancia con las innumerables influencias «orientalistas» —Evola, Guénon, Gentile, Hartmann, Savitri Devi, Hauer, Spengler, etc.— de los regímenes nazi y fascista.
8. Franz Hartmann (1832-1912), tradujo por primera vez al alemán el Baghavad Gita en tres ediciones, de 1897, 1899 y 1907. Heinrich Himmler comenzó a leer estas ediciones a raíz de su fuerte vinculación con los grupos teosofistas alemanes, algunos de ellos de gran relevancia dentro de la cúpula del III Reich –Thule-Gesellschaft– y, particularmente, a través de su relación con Jakob Wilhelm Hauer, indólogo de la Universad de Tübingen y oficial de las SS. Himmler enfatizaba los capítulos del Bhagavad Gita que contenían las conversaciones entre Krishna y Arjuna, donde este último cuestiona la rectitud de la guerra y la violencia y Krishna explica que sería un pecado no pelear en la batalla, ya que no estaría respetando su propio deber dhármico. Se consideró a sí mismo como Arjuna y consideró a Hitler como una representación de Krishna. Poewe; Hexham, 2003: 25.
9. «It’s a temple of aesthetic fanaticism». Robert Hughes, American Visions, (1996) Episodio 8, “Age of Anxiety”. Puede verse aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Pgelc5BVQrk
10. Dentro de la distinción que hice junto a Emilio Ferraz para distinguir a las diferentes clases de la izquierda indefinida, situamos a la izquierda académica como la corriente surgida del entrelazamiento entre la Escuela de Frankfurt y la escuela francesa de posguerra: «un tipo de izquierda que entonces y hoy vive asentada, exclusivamente, en el campo de la teoría y la especulación, alejada del corpus de lo social, dado que no lo afecta directamente o a una escala de intensidad baja.» Continúa: «Aún así, la labor capital de la influencia de la Escuela de Frankfurt y la francesa de posguerra, se haya en lo que antes se ha perfilado: que no se trataría, por tanto, de cambiar la sociedad, —pues a partir del Holocausto los grandes relatos habrían muerto— y sí de dirigirse a las formas ideológicas que se encuentran a escalas de baja intensidad: sólo así se puede comprender el giro microscópico de la biopolítica —que se explica por la subversión del universalismo a favor del atomismo y la exaltación de la identidad, derivando a nuevas formas de socialfascismo». (Alemany; Ferraz, 2016).
11. Lo ápêiron como contenido del arché, el principio y elemento de todas las cosas existentes, según Anaximandro de Mileto. [Simplicio, Fís. 24, 13-25]
12. Y, sin embargo, frente a la idea política del ciudadano, «esta idea de Hombre sustantivada está detrás de algunos de los grandes sistemas políticos que inspiran a tantos contemporáneos nuestros. A menudo estos sistemas son opuestos entre sí. Por ejemplo, el Diamat sitúa en un futuro sin clases al Hombre Nuevo, resucitando la teoría agustiniana de la alienación de la Humanidad por el pecado original. El neoliberalismo, por su parte, tal y como aparece dibujado en las escuelas neoclásica y austríaca, parte de un individuo decisor libre y racional absolutamente abstracto, tan fuera de la historia como el Hombre Nuevo». Grupo Promacos, 2013: 1
13. Etic y emic. Términos introducidos por Kenneth Pike y difundidos por Marvin Harris para establecer la distinción entre el punto de vista del emisor [emic] y el punto de vista del receptor [etic], en el sentido de que se hace observable desde el primero una posición oblicua respecto al segundo y al revés. Y, por otro lado, es el propio emisor quien puede ejercer posiciones etic respecto a sí mismo.
14. El federalismo de Otto Bauer —austromarxismo— ofrecía una salida no independentista a la autodeterminación, sobre la base del reconocimiento de la identidad nacional múltiple. Pero Lenin rechazó el federalismo, más centrado en los derechos culturales que en los políticos, porque consideraba que dividía a la clase trabajadora. Stalin refutó a Bauer en el citado libro (1913, 2002), donde criticaba el reduccionismo de considerar derechos políticos a los principios de identidad cultural.
15. Lógicamente, la distinción entre depredador y generador también responde a una enunciación emic/etic. En otras ocasiones, la acción de un depredador es generadora indirectamente. Bueno, 2001
16. Cabe recordar aquella frase de Ortega y Gasset que decía así: «España es el problema; Europa es la solución.», pronunciada en la conferencia La pedagogía social como programa político, en la sociedad El Sitio, en Bilbao, en el año 1910. 1990: 62